El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel está generando un impacto significativo en la economía global, afectando especialmente a España. Las tensiones geopolíticas han llevado a un aumento en los precios del petróleo y del gas, lo que repercute en los costes operativos de autónomos y pymes, reduciendo sus márgenes y competitividad. A pesar de que España se beneficia de una diversificación energética y de su inversión en renovables, la dependencia del suministro externo sigue siendo un problema. Esto puede influir no solo en la energía, sino también en el acceso a materiales clave como minerales y componentes tecnológicos.
El experto Ángel Gómez de Ágreda advierte que, aunque no se está en una emergencia total, es crucial prepararse para posibles crisis. Las empresas deben anticiparse y optimizar sus costes, ya que el suministro energético será un factor estratégico en el futuro. Además, en la actual era de la información, controlar datos se ha vuelto tan importante como el propio petróleo, lo que implica que las decisiones empresariales y de consumo son cada vez más influenciadas por algoritmos y la manipulación de información.