Los ciberataques han aumentado un 20% en el último año, según datos de DarkData, una startup española especializada en ciberinteligencia. Esta tendencia se ha convertido en un problema estructural que afecta a empresas de todos los tamaños, siendo las pymes y autónomos las más vulnerables. Las pérdidas económicas que pueden sufrir estas pequeñas y medianas empresas tras un ataque oscilan entre el 10% y el 20% de su facturación anual, lo que incluye no solo los costes de recuperación, sino también la interrupción de la actividad y el daño reputacional.
Los expertos advierten que tras una brecha de seguridad, la paralización de la actividad empresarial puede durar entre 20 y 40 días. Durante este tiempo, los sistemas pueden quedar bloqueados y los servicios interrumpidos, lo que afecta gravemente la capacidad de facturación. Además, la detección del ataque a menudo llega tarde, permitiendo a los ciberdelincuentes operar durante semanas dentro de las redes corporativas.
La mayoría de los incidentes de ciberseguridad son causados por errores humanos, con el phishing y la ingeniería social como las vías más comunes de ataque. Para mitigar estos riesgos, se hace imprescindible que las empresas implementen herramientas avanzadas y cuenten con equipos especializados en ciberseguridad.