En 2026, las tendencias en el ámbito ESG en Europa se centrarán en cinco áreas clave que influirán en la competitividad y sostenibilidad de las empresas. La atención se dirigirá hacia la adaptación ante los cambios climáticos y la gestión del agua, elementos críticos en el contexto ambiental actual.
Además, la brecha social será un tema destacado, impulsando a las empresas a adoptar prácticas más inclusivas y equitativas. Las finanzas sostenibles también jugarán un papel esencial, donde la inversión responsable será crucial para el futuro económico del continente.
Estas tendencias no solo afectarán a las grandes corporaciones, sino que también marcarán el rumbo de los pequeños negocios y las startups en Europa, que deberán adaptarse a un entorno empresarial en constante evolución.