El PIB de España ha mostrado un crecimiento final del 5,5% en 2022, superando las previsiones iniciales que comenzaban en un 4,9%. A mitad de año, las expectativas se ajustaron a un 4,2%, pero en el último panel se revisaron al alza, alcanzando el 5%. Este contexto de fluctuaciones en las estimaciones ha afectado tanto al empleo como a la inflación, complicando la capacidad de realizar pronósticos precisos para el futuro.
Omar Rachedi, profesor de Economía en Esade, advierte que 2023 presenta grandes retos para las previsiones económicas, impulsados por factores como la invasión de Ucrania y las relaciones tensas entre EE UU y China. La incertidumbre resultante puede impactar negativamente en la inversión empresarial en España.
Rachedi sugiere que, ante este panorama, es fundamental centrarse en el intervalo de confianza de las previsiones en lugar de en cifras concretas. Por ejemplo, una proyección de crecimiento del 1,2% en 2023 con un rango de entre -1,5% y 2,9% indica una gran incertidumbre, que podría implicar tanto una recesión como un notable repunte del PIB.