El reciente viral protagonizado por Chris Kempczinski, director ejecutivo de McDonald’s, ha generado un impacto notable en la percepción de la comida rápida. En un vídeo, el CEO se muestra intentando disfrutar de una nueva hamburguesa, lo que ha provocado reacciones mixtas entre la risa y la incomodidad, además de un desinterés por el producto, apodado ‘Big Arch’. Esta situación ha llevado a competidores como Burger King y Wendy's a parodiar el momento, destacando la diferencia en la presentación de sus propios productos.
En el contexto cultural actual, el fast food está perdiendo su estatus de “guilty pleasure” y se está convirtiendo en un artículo más funcional y diseñado. En el thriller ‘El Asesino’ (2023), el personaje de Michael Fassbender ilustra este cambio al consumir una hamburguesa de un euro, eliminando el pan para centrarse en su contenido proteico. Este gesto refleja la nueva percepción de la comida rápida, que ha pasado de ser un capricho a un producto optimizado.
A medida que la industria avanza, la deslegitimación de la comida rápida no proviene solo de los consumidores, sino también de los propios productores. La pregunta que surge es qué significa esto cuando incluso quienes crean estos alimentos no los consideran realmente como comida.