Desde 2022, el Gobierno español ha buscado posicionar al país en el sector global de la fabricación de semiconductores, una tecnología esencial para múltiples industrias, desde la automoción hasta la defensa. La ambición inicial se centraba en atraer plantas de producción, incluyendo aquellas que fabrican chips con tecnología de cinco nanómetros, un área dominada por un reducido número de gigantes asiáticos y estadounidenses. Este esfuerzo se respaldó con un presupuesto de 12.250 millones de euros, una cifra que representa la capacidad financiera del programa, y no necesariamente la cantidad que se ha distribuido en subvenciones.
La situación actual, a julio de 2026, revela que España no ha concretado ningún proyecto de fabricación masiva de chips lógicos avanzados. A pesar de que el gran proyecto anunciado, una planta de ensamblado y encapsulado de la empresa estadounidense Broadcom, valorada en hasta 1.000 millones de dólares, se dio por caído en 2025, el país ha desarrollado un conjunto de capacidades especializadas en lugar de una única gran fábrica. Este cambio de enfoque ha llevado a España a crear un "archipiélago" de competencias en la cadena de valor de los semiconductores.
El marco del PERTE, diseñado para impulsar la microelectrónica y los semiconductores, no ha abandonado la idea de fabricar chips, aunque los proyectos que están avanzando apuntan hacia una especialización diferente. En lugar de centrarse en una megafábrica de silicio, la estrategia se ha orientado hacia el fortalecimiento de diversas capacidades donde España puede ser competitiva a nivel global. Esta evolución en la planificación y la ejecución de proyectos parece reflejar un viraje en la percepción del sector.
Es importante aclarar que la cifra de 12.250 millones de euros no se traduce en ayudas directas, como a menudo se ha malinterpretado. En 2023, se aprobó una adenda al Plan de Recuperación que alteró la naturaleza del financiamiento, reduciendo la cantidad efectiva que los proyectos pueden utilizar a 10.750 millones de euros. Esta distinción es fundamental para entender las limitaciones y oportunidades del programa.
El futuro de la industria de semiconductores en España parece estar marcado por esta nueva dirección. Aunque la ambición de atraer grandes fábricas aún persiste, el enfoque se ha desplazado hacia una consolidación de capacidades en áreas donde el país tiene la oportunidad de competir más eficazmente. La industria española de microelectrónica se enfrenta a retos significativos, pero también a la posibilidad de desarrollarse de manera más sostenible y adaptativa.
Contexto: En los últimos años, el sector de los semiconductores ha cobrado una importancia creciente a nivel mundial, impulsado por la digitalización y la transición hacia tecnologías más avanzadas. La dependencia de los chips ha quedado en evidencia durante la pandemia, cuando la escasez de estos componentes afectó a múltiples sectores. En este contexto, el Gobierno español ha tratado de revitalizar su industria tecnológica mediante iniciativas como el PERTE, que busca no solo fomentar la producción local, sino también posicionar a España como un hub europeo en la cadena de suministro de semiconductores.