Las pruebas en el accidente del tren Iryo, que descarriló recientemente, han revelado muescas en las ruedas que sugieren problemas en la infraestructura ferroviaria. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha determinado que la deformación en el carril podría estar relacionada con una fractura en la vía.
Estas observaciones apuntan a fallos estructurales que podrían haber contribuido al incidente. Los investigadores continúan analizando los factores que llevaron a esta situación, con el objetivo de evitar futuros accidentes en el sistema ferroviario español.