El Salón del Automóvil de París, que cierra hoy, ha experimentado un cambio significativo en su enfoque este año, marcando un regreso del interés hacia los fabricantes europeos. En lugar de centrarse en las marcas chinas, el evento ha destacado la presentación del Citroën 2CV eléctrico, un clásico renovado que se lanzará al mercado por 15.000 euros. Este modelo ha atraído la atención, recordando el legado automovilístico de Europa.
Stellantis, el cuarto fabricante de automóviles más grande del mundo, ha sido uno de los protagonistas del salón, presentando seis nuevos modelos y nueve prototipos de sus marcas europeas. La empresa busca recuperar su presencia en un evento que ha visto una notable disminución de participación por parte de los fabricantes europeos en los últimos años.
Volkswagen también ha vuelto al salón, participando casi en su totalidad, aunque sin la presencia de Seat. Oliver Blume, su consejero delegado, destacó la importancia de este regreso, dado que la marca no asistía a esta muestra desde 2018. Este año, el evento ha contado con la participación de alrededor de 70 marcas, en comparación con 48 en 2024 y 24 en 2022. Entre ellas, unas 20 eran chinas, duplicando su número en comparación con hace dos años.
La competencia de las marcas chinas ha ido en aumento, logrando un 11% de cuota de mercado en Europa en solo cinco años, según datos de Acea, la asociación de fabricantes de automóviles europea. Este crecimiento ha captado la atención de los consumidores debido a sus precios accesibles y a la avanzada tecnología de sus coches eléctricos.
Renault ha estado también en el centro de atención con su estrategia Renaulution, que incluye un rediseño eléctrico del icónico R5 de 1972, realizado por la diseñadora valenciana Paula Fabregat-Andreu. Este enfoque hacia los diseños clásicos ha resonado bien en el mercado, siendo un éxito notable para la marca.
Contexto: El Salón del Automóvil de Ginebra, uno de los eventos más importantes del sector, cerró sus puertas definitivamente en 2024 tras 120 años de historia, dejando un vacío que ha sido ocupado por los fabricantes chinos. El regreso de los europeos a ferias como la de París es clave para revitalizar el interés en el sector automotriz del continente, especialmente en un momento en que la transición hacia la movilidad eléctrica está en pleno auge y la competencia global se intensifica.