Más de 21.000 millones de euros han sido adjudicados a empresas españolas en contratos militares durante 2025, lo que representa aproximadamente el 60% del total de 35.000 millones de euros en contratos, según el Gobierno. Este cambio en el reparto indica una estrategia deliberada para priorizar la soberanía industrial y tecnológica de España en un contexto geopolítico tenso.
Las principales beneficiarias de esta inversión incluyen a Indra, Navantia y el consorcio Indra-Escribano, que juntas concentran más de 19.000 millones de euros en adjudicaciones. En el sector también destacan otras empresas como Urovesa, Sapa e Iturri, que han contribuido a formar un ecosistema industrial especializado en defensa.
Indra se posiciona como líder en este sector, destacándose por contratos significativos, como el suministro de sistemas de artillería autopropulsada, valorados en 4.554 millones de euros. Además, lidera el consorcio Tess Defence, que fabrica el vehículo blindado 8x8 Dragón, con un contrato de 2.000 millones de euros.
Por su parte, la industria europea representa el 40% del total, con un valor aproximado de 14.000 millones de euros, donde Airbus juega un papel relevante, aunque su enfoque queda más limitado a programas específicos, mientras que el liderazgo se concentra en manos españolas.