La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha reconocido que tardó casi un año en identificar un conflicto de interés en la posible fusión de Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). La presidenta de la SEPI, Belén Gualda, admitió que no fue hasta marzo de 2026 cuando se constató la magnitud de este conflicto, lo que llevó a la SEPI a alertar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
La preocupación por la influencia del conflicto surgió en abril de 2025, poco después de que Ángel Escribano asumiera la presidencia de EM&E. Gualda, quien también es principal accionista de Indra con un 28% del capital, inicialmente respaldó el «encaje estratégico» de la operación. Sin embargo, un análisis posterior determinó que las medidas adoptadas para mitigar el conflicto eran insuficientes.
La presidenta se presentó ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, donde reiteró que, a pesar de las acciones implementadas, el conflicto de interés continuó siendo un obstáculo significativo en el proceso de fusión. Este caso ha generado debate sobre la transparencia y la gestión de conflictos dentro de las operaciones corporativas estatales.