La adquisición de Webster Bank por parte de Banco Santander por un valor de 10.340 millones de euros ha sido bien recibida por analistas en la City de Londres, quienes destacan el aumento de tamaño y rentabilidad que esto representa en el mercado estadounidense. Esta transacción convertirá a EEUU en el segundo mayor generador de beneficios para la entidad, aunque también implica riesgos relacionados con la cartera inmobiliaria que se incorpora.
Analistas de CreditSights creen que la dilución inicial de capital podría equilibrarse con un aumento en la rentabilidad a largo plazo, proyectando que este indicador podría crecer del 10% actual al 18% para 2028. Sin embargo, advierten sobre la mayor exposición a activos inmobiliarios comerciales, lo que representa un posible riesgo para la entidad presidida por Ana Botín.
A pesar de estas preocupaciones, expertos de Barclays no consideran alarmante la exposición al sector inmobiliario, ya que afirman que se han eliminado riesgos en el portafolio mediante el reconocimiento de activos problemáticos. La operación es vista como una apuesta estratégica y financiera, aunque su éxito dependerá de la capacidad de Santander para generar sinergias y expandirse en el competitivo mercado estadounidense.