La Comisión Europea está preparando un cambio significativo en sus normas sobre fusiones corporativas, buscando adaptarse a la creciente presión para fomentar la creación de campeones europeos que puedan competir globalmente. Según un borrador de directrices al que ha tenido acceso Financial Times, se dará mayor relevancia a factores como "la innovación, la inversión y la resiliencia del mercado interior" en la evaluación de operaciones. Este enfoque podría ser la reforma más radical desde los años 2000.
Las nuevas directrices, aún en fase de revisión, ampliarían los criterios para determinar la idoneidad de las fusiones, lo que ha generado expectativas entre negociadores e inversores que consideran futuras consolidaciones. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, ha instado a un "nuevo enfoque" que favorezca a las empresas en su expansión internacional, aunque ha encontrado resistencia entre algunos Estados miembros y sectores de la propia Comisión.
A pesar de las preocupaciones sobre el impacto en la innovación y los precios al consumidor, el borrador mantiene como objetivo principal la preservación de la competencia efectiva. Un funcionario de la UE ha descrito las directrices como un "enfoque ambicioso" que se alinea con las prioridades actuales de la Comisión.