La salida de Ángel Escribano de su cargo como presidente de Indra se ha oficializado el 1 de abril de 2026, tras semanas de creciente presión. Su dimisión se produce en un contexto de descenso significativo en el valor de las acciones de la compañía, que han caído cerca del 25% desde mediados de marzo, resultando en una pérdida de casi 2.900 millones de euros en capitalización bursátil.
La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha propuesto a Ángel Simón como su sucesor, aunque sin funciones ejecutivas. Esta decisión llega tras la renuncia de Escribano, quien expresó su deseo de no interferir en la estabilidad de la empresa y la confianza de sus inversores. A pesar de su dimisión, Escribano continuará siendo el segundo mayor accionista de Indra, manteniendo cierto nivel de influencia.
La convocatoria de un consejo extraordinario para formalizar su salida sorprendió a muchos en el sector, dado que la situación había sido considerada "tranquila" hasta ese momento. Este cambio de liderazgo es un nuevo capítulo en la historia de Indra, que enfrenta retos significativos en el mercado.