El virus respiratorio sincitial (VRS) es una de las principales causas de infecciones respiratorias, especialmente entre los niños menores de 2 años. Aunque la mayoría de los síntomas suelen ser leves, pueden complicarse en grupos vulnerables como ancianos y personas con problemas de salud preexistentes. Este virus se propaga a través de partículas en el aire o al tocar superficies contaminadas.
Los síntomas típicos incluyen congestión nasal, fiebre alta, tos y sibilancias, que suelen aparecer en fases y no simultáneamente. Generalmente, estas infecciones suelen resolverse por sí solas en un plazo de una a dos semanas, y el tratamiento se centra en aliviar los síntomas con analgésicos y mantener una adecuada hidratación.
En España, las comunidades autónomas implementan campañas de vacunación contra el VRS, comenzando por los niños y posteriormente ampliándose a adultos de grupos de riesgo. Además, se recomienda el lavado frecuente de manos y evitar el contacto cercano con personas infectadas como medidas de prevención clave.