En Londres, los puentes que cruzan el río Támesis suelen exhibir una bala de paja como señal de advertencia para navegantes. Este sistema de señalización, que se remonta al siglo XVIII, se activa cuando la altura libre de un puente disminuye respecto a su cota habitual, según la cláusula 36.2 de los estatutos del puerto de Londres.
A pesar de su origen práctico, la eficacia de este método ha sido cuestionada, especialmente dado que existen alternativas más visibles, sobre todo durante la noche. Sin embargo, la normativa se aplica estrictamente, y su cumplimiento es responsabilidad de los contratistas que realizan obras en los puentes. En caso de no colgar la bala de paja, pueden enfrentarse a multas que alcanzan las 5.000 libras.
Recientemente, esta práctica se ha utilizado en diversas ocasiones, como en el puente Millennium en 2023 y el puente de Charing Cross en 2025. Aunque la señalización puede parecer anacrónica, el sistema continúa vigente como parte de las costumbres británicas.