El negocio funerario Recordarium, fundado por Ana González Alonso y Fernanda Matoses, ha alcanzado una facturación cercana a 500.000 euros en cinco años, con incrementos anuales de dos dígitos. Ofrece un espacio natural para la dispersión de cenizas y ceremonias personalizadas, en un sector caracterizado por estrictas regulaciones y altas barreras de entrada.
Desde su inicio en octubre de 2020, el modelo se ha dirigido a familias que buscan alternativas sostenibles, especialmente tras el aumento de cremaciones y las limitaciones de los rituales tradicionales. González explica que muchas familias prefieren evitar la incertidumbre de almacenar urnas en casa.
El desarrollo del proyecto requirió una inversión significativa en la creación de un bosque adaptado a usos funerarios, así como la obtención de permisos complejos. Las emprendedoras identificaron un problema en el modelo funerario existente y transformaron esa necesidad en una oportunidad de negocio, lo cual demandó tiempo y planificación a largo plazo.