El sector del lujo en España enfrenta un momento crítico, afectado por la incertidumbre geopolítica y la desaceleración económica global. Según un estudio de Andersen Consulting, Dynata y LLYC, las ventas están disminuyendo drásticamente, especialmente en China, uno de los mercados más importantes, mientras la inflación impacta los precios de los productos.
Un cambio notable es la retirada del cliente aspiracional, quien, con un nivel adquisitivo medio-alto, comenzaba a ser un motor de ventas. Este consumidor muestra mayor sensibilidad a los precios y está redirigiendo su consumo hacia el mercado de segunda mano y experiencias de bienestar, dejando de lado el lujo convencional, ya que el valor emocional de estos productos no compensa su coste.
A pesar de este panorama, el informe indica que la satisfacción con el sector se mantiene alta, alcanzando un 79,5%. Sin embargo, los consumidores están cada vez más preocupados por la banalización de las marcas, la proliferación de falsificaciones y el aumento de precios sin mejoras en calidad. Las proyecciones para el próximo año son optimistas, con un crecimiento del 14,3% en el gasto entre los menores de 40 años, en contraste con un incremento del 2,6% previsto por los mayores de 55 años, reflejando diferencias en valores y poder adquisitivo.