El auge de plataformas como OpenClaw y Claude Cowork ha facilitado a los empleados la creación de agentes de inteligencia artificial (IA) para optimizar sus tareas, sin necesidad de conocimientos en programación. Este fenómeno ha llevado a empresas a afrontar el desafío de gestionar un número creciente de estos agentes, como es el caso de DaVita, donde ya se han desarrollado más de 10.000 agentes por parte de los trabajadores.
El incremento en la cantidad de agentes IA presenta problemas significativos de seguridad y gestión de información. Cada empleado desarrolla sus propios sistemas en diferentes entornos, lo que genera una falta de control centralizado y dificulta la supervisión por parte de los departamentos técnicos. Además, este modelo ha llevado a un mayor consumo de tokens, resultando en facturas más altas para las empresas.
La tendencia se expande, con empleados creando agentes para una variedad de tareas, desde la gestión de correos electrónicos hasta la automatización de flujos de trabajo. En un enfoque más ambicioso, Meta está desarrollando un agente específico para su CEO, con planes de que cada trabajador disponga de uno en el futuro.