En los hogares españoles, el consumo de pescado ha disminuido un 26% en los últimos cinco años, a pesar de que el precio medio del kilo es de 11 euros, la mitad que el de la ternera. Este descenso se ha visto acentuado en el último año, donde se reporta una reducción del 2% en el consumo general de pescado, incluyendo frescos, congelados y mariscos. La ingesta de pescado fresco ha caído un 5,6%.
El sector pesquero atribuye esta tendencia a la falta de marketing y al declive de la cocina en los hogares, más que a los precios. A pesar de que algunas especies, como la sardina y el mejillón, presentan precios competitivos, el pescado sigue siendo percibido como un producto de lujo. Para contrarrestar esta situación, las pescaderías están implementando campañas promocionales y explorando nuevas oportunidades de negocio, como la producción de comida para mascotas.
Además, los pescaderos se sienten frustrados al ser considerados como un lujo alimentario en medio de una inflación que ha aumentado los precios de otros productos, como los huevos y la carne, en un 22% y 17% respectivamente. A pesar de que el precio del pescado ha aumentado un 22,5% en cinco años, este incremento no es superior al de la ternera, que ha subido un 57% en el mismo periodo.