El accidente ferroviario ocurrido el 18 de enero en Adamuz (Córdoba), donde fallecieron 46 personas, ha tenido un impacto significativo en la demanda de servicios de alta velocidad en España. Los operadores Renfe, Ouigo e Iryo han registrado una caída del 30% en la venta de billetes, lo que ha llevado a una búsqueda de alternativas de transporte por parte de los viajeros, generando una sensación de inseguridad.
Las empresas de transporte atribuyen esta contracción a la pérdida de fiabilidad del tren, lo que ha llevado a los clientes a reconsiderar sus opciones de viaje. Aunque los operadores se muestran cautos al ofrecer cifras concretas sobre la demanda, admiten que el descenso se ha intensificado incluso en las ventas anticipadas de los meses de marzo y abril.
Además, Adif ha decidido aumentar en 25 minutos el trayecto entre Madrid y Barcelona, lo que podría agravar aún más la situación. Las expectativas de pérdidas para este año han aumentado, complicando la meta de alcanzar el equilibrio financiero tras varios años en números rojos en el sector de alta velocidad liberalizado.