China se posiciona como un actor clave en la innovación global, centrando sus esfuerzos en la inteligencia artificial (IA) como motor de transformación económica. Este cambio busca disminuir la dependencia de la economía tradicional, que ha estado históricamente ligada a las exportaciones manufactureras y al sector inmobiliario, debilitados por el declive demográfico.
El Gobierno chino ha integrado la innovación como uno de los ejes de su nuevo Plan Quinquenal. La participación de los sectores tecnológicos avanzados en el PIB alcanzó entre el 15% y el 20% en 2024, contribuyendo casi a una cuarta parte del crecimiento económico entre 2020 y 2024. Además, se proyecta que el gasto en investigación y desarrollo (I+D) aumente del 2,7% al 3,2% del PIB para 2030.
La apuesta por la IA se extiende a diversas áreas como el comercio electrónico, la logística y la manufactura inteligente, fomentando así la productividad en múltiples sectores. La densidad de robots industriales en China ha crecido un 50% en los últimos cinco años, consolidando su posición como líder mundial en solicitudes de patentes, representando casi el 70% de las concesiones en 2023.