Boeing ha sido condenado a pagar 29 millones de dólares por un jurado estadounidense a la familia de Michael "Mick" Ryan, un ingeniero irlandés que falleció en el accidente del vuelo ET302 de Ethiopian Airlines en marzo de 2019. Este juicio, que comenzó el 3 de agosto de 2026 en un tribunal federal de Chicago, se deriva de la demanda presentada por la viuda de Ryan, quien era uno de los 157 pasajeros que perdieron la vida en el siniestro. Ryan estaba empleado en el Programa Mundial de Alimentos y se dirigía a una reunión de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
El accidente del 10 de marzo de 2019, donde un 737 MAX 8 de Ethiopian Airlines se estrelló, fue precedido por otro trágico evento, el accidente de un 737 MAX 8 de Lion Air en octubre de 2018, que dejó 189 muertos. Boeing reconoció en 2019 que un fallo en el software antipérdida MCAS había contribuido a ambos accidentes, lo que desató una serie de demandas civiles. Muchas de estas demandas se resolvieron mediante acuerdos extrajudiciales, aunque los detalles de la mayoría permanecen confidenciales.
El primer juicio civil relacionado con estos accidentes se llevó a cabo en noviembre de 2025, donde se otorgaron 28,45 millones de dólares al viudo de otra víctima. En mayo de 2026, la familia de una joven estadounidense recibió una compensación de 49,5 millones de dólares por su pérdida. Dan Webb, abogado de Boeing, ha declarado en audiencias que existe un acuerdo en la necesidad de compensación, pero no en la cantidad exacta.
A raíz de este veredicto, solo quedan dos demandas abiertas relacionadas con el accidente de Ethiopian Airlines. En cuanto al caso de Lion Air, la última demanda se resolvió a finales de febrero de 2026. A pesar de las consecuencias legales que ha enfrentado Boeing, las acciones penales contra la compañía por estos incidentes han sido desestimadas tras varios giros en el proceso judicial.
Contexto: Boeing ha estado bajo un intenso escrutinio desde que se produjeron los accidentes de los modelos 737 MAX, lo que ha llevado a múltiples reformas en sus protocolos de seguridad. La compañía ha enfrentado críticas por el diseño del software y el proceso de certificación de sus aviones. A raíz de estos incidentes, las autoridades de aviación de todo el mundo, incluida la Agencia Europea de Seguridad Aérea, han implementado regulaciones más estrictas en la industria. La situación ha impactado significativamente en la reputación de Boeing y en sus operaciones financieras, reflejando la importancia de la seguridad en el sector aeronáutico.