En la última revisión del Plan de Recuperación, el Gobierno español ha reducido la asignación a los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (Perte) en 17.600 millones de euros, lo que deja el total en 24.869 millones de euros. Esta cifra representa una disminución del 41,5% respecto a los recursos asignados en 2023. Estas reducciones afectan a proyectos estratégicos clave, como el Perte Chip, la descarbonización industrial, así como iniciativas relacionadas con el agua y la transición energética.
La adenda de cierre, aprobada en el último Consejo de Ministros del curso anterior, incluye un recorte adicional de 446 millones de euros en fondos europeos Next Generation destinados a tres Perte, lo que ha provocado una disminución en proyectos energéticos y climáticos. Además, se han sustituido inversiones en la lucha contra incendios y se han eliminado o degradado reformas legislativas importantes, incluyendo la ley de lobbies y reformas en sectores como la industria y la sanidad.
Esta reducción se produce tras el envío de la adenda a Bruselas en julio, donde se solicitó aprobación para la modificación del plan. Expertos y representantes del sector empresarial consideran que estos recortes son una manifestación de un fracaso industrial, señalando problemas en la adjudicación de proyectos y la falta de transformación real en la economía a pesar de los anuncios iniciales del Gobierno.
Los Perte fueron presentados como herramientas clave para fomentar la colaboración entre el sector público y privado, con el objetivo de impulsar grandes iniciativas que transformen la economía española. Sin embargo, con la reciente disminución de fondos, se cuestiona su efectividad y capacidad para cumplir con los objetivos planteados al inicio del proceso.
Bruselas, por su parte, ha recortado 158 millones de euros del cuarto pago de 10.000 millones de euros de fondos Next Generation, debido a deficiencias en el plan de digitalización de las pymes. Esto resalta la creciente preocupación sobre la gestión y ejecución de los recursos europeos destinados a la recuperación económica.
Contexto: Desde su lanzamiento en 2021, el Plan de Recuperación se ha centrado en la transformación económica y la modernización de la industria española, con la intención de utilizar los fondos europeos como un catalizador para el crecimiento. Sin embargo, la reducción significativa de recursos asignados a los Perte plantea serias dudas sobre el futuro de estas iniciativas y su capacidad para generar el impacto deseado en la economía del país.