La economía de China experimentó un crecimiento del 4,5% interanual en el tercer trimestre de 2026, según la Oficina Nacional de Estadística (ONE). Este aumento se atribuye a un superávit comercial que ha contribuido a mejorar la situación económica del país ante un contexto interno más débil. El crecimiento del PIB en este periodo supera el 4,3% registrado en el segundo trimestre, que había sido el más lento desde finales de 2022, un año marcado por estrictas restricciones por la política de covid-cero.
En el primer trimestre de 2026, el crecimiento fue del 5%, lo que lleva el promedio de los tres primeros trimestres a 4,6%, alineándose con los objetivos establecidos por el gobierno, que buscan mantener una tasa de crecimiento entre 4,5% y 5%. Este objetivo se fijó durante la reunión de la Asamblea Nacional Popular en marzo de este año, y representa el más bajo en tres décadas, reflejando la desaceleración general de la economía china, que anteriormente solía registrar crecimientos de dos dígitos.
Mao Shengyong, subdirector de la ONE, destacó que el desempeño económico en los primeros nueve meses del año establece una base sólida para cumplir con el objetivo anual de crecimiento. Esta tendencia parece reducir la necesidad de implementar nuevos estímulos económicos, aunque la divergencia entre el PIB y la realidad económica ha sido cada vez más evidente en los últimos años. Este fenómeno indica que el PIB ha comenzado a reflejar más la satisfacción del gobierno con los resultados que el verdadero estado de la economía.
El contexto actual es crucial, ya que el crecimiento externo se ha vuelto fundamental para la economía china, en contraste con el desempeño interno que muestra signos de debilidad. La dependencia del sector exterior puede acentuar las tensiones políticas, especialmente en un entorno global marcado por tensiones comerciales y geopolíticas. El crecimiento sostenido del PIB podría ser un factor de estabilidad, pero también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo de este modelo de crecimiento.
Contexto: En los últimos años, China ha enfrentado múltiples desafíos económicos, incluyendo la desaceleración del crecimiento y las tensiones comerciales con otras naciones. La política del covid-cero, que estuvo vigente hasta principios de 2023, afectó significativamente la recuperación económica. A medida que el país busca adaptarse a una nueva fase de crecimiento, el gobierno ha establecido metas más modestas, reflejando una estrategia de mayor flexibilidad. La evolución del mercado laboral y la inversión en tecnologías emergentes son factores clave para el futuro económico de China y su impacto en el equilibrio global.