La economía española ha experimentado un notable crecimiento en 2025, con una tasa de desempleo que ha descendido al 9,9%, el nivel más bajo en 17 años. Este dato es significativo, ya que España solo ha registrado tasas por debajo del 10% en tres ocasiones durante los últimos 45 años, todas ellas en el contexto de la burbuja inmobiliaria.
El año pasado se crearon más de 600.000 empleos, principalmente en el sector privado, lo que contrasta con la percepción de un mercado laboral estancado. Sin embargo, la reducción del desempleo ha sido lenta, lo que sugiere que alcanzar tasas significativamente más bajas podría ser complicado. La falta de interés de los parados españoles por ciertos empleos ha llevado a la necesidad de mano de obra extranjera para cubrir vacantes.
El sector manufacturero ha sido el más dinámico, mientras que la hostelería ha enfrentado pérdidas significativas. A pesar de las señales alentadoras, como el crecimiento de la economía que supera el doble del resto de la zona euro, persisten interrogantes sobre la calidad de los nuevos empleos. El consumo privado y la inversión han sustituido el consumo público como motores del crecimiento, lo que marca una nueva fase en la recuperación económica.