La reciente reforma del salario mínimo interprofesional (SMI) en España, impulsada por la ministra de Trabajo Yolanda Díaz, tendrá un impacto significativo en los costes salariales para las empresas. Se estima que estas deberán asumir un aumento de hasta 3.800 millones de euros anuales, lo que afectará especialmente a aquellas con trabajadores que perciban el SMI.
La normativa, que se implementará mediante un real decreto, busca prohibir que las empresas utilicen complementos salariales para compensar la subida del SMI. Según la memoria de impacto normativo, esto generará un incremento en la masa salarial anual que oscilará entre 1.100 y 2.800 millones de euros.
Además, se prevé que los ingresos de la Seguridad Social, SEPE y Fogasa aumenten en un rango de 420 a 1.000 millones de euros al año. A pesar de estas proyecciones, la CEOE ha manifestado su intención de llevar la norma a los tribunales, argumentando que modifica aspectos del Estatuto de los Trabajadores.