Un reciente estudio publicado en The Lancet ha examinado cómo el tipo de actividad física influye en el riesgo de desarrollar demencia y alzhéimer. Este análisis ha abarcado un total de 74 trabajos y ha involucrado a más de 4,2 millones de participantes. Los resultados han revelado que la actividad física realizada en el tiempo de ocio está relacionada con una reducción del 24% en el riesgo de sufrir demencia.
En contraste, la actividad física realizada en el ámbito laboral se ha asociado con un incremento del 20% en el riesgo de demencia, mientras que incluso el desplazamiento activo, como caminar o montar en bicicleta para ir al trabajo, presenta un aumento del 10% en dicho riesgo. Este hallazgo ha puesto en entredicho la creencia común de que cualquier forma de ejercicio, incluyendo el esfuerzo físico en el trabajo, es suficiente para asegurar un envejecimiento saludable.
El estudio sugiere que una simple carga de cajas o el trabajo en obras no son suficientes para prevenir la demencia. Los investigadores advierten que el contexto socioeconómico y ambiental de las personas que realizan trabajos físicamente exigentes puede influir en estos resultados. Por ejemplo, las condiciones laborales difíciles a menudo están vinculadas con problemas como estrés crónico, exposición a ruidos y contaminantes, y una menor calidad de vida en general.
Es importante señalar que los trabajos que requieren un alto esfuerzo físico pueden estar asociados con factores que no afectan de la misma manera a quienes trabajan en oficinas. Las diferencias en ingresos, nivel educativo y acceso a recursos de salud pueden jugar un papel fundamental en este contexto. Por lo tanto, aunque el ejercicio es vital para la salud cerebral, no todos los tipos de actividad física tienen el mismo efecto protector.
Los expertos han manifestado que, aunque la actividad física es esencial, no es suficiente centrarse únicamente en el ejercicio realizado en el trabajo. Incorporar actividades recreativas es fundamental para mejorar la salud cognitiva y reducir el riesgo de demencia. Este hallazgo es un llamado a repensar cómo se aborda la actividad física en diferentes contextos laborales y sociales.
Contexto: A medida que la población envejece, la preocupación por las enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer, aumenta en España. En 2021, se estimó que más de 800.000 personas en el país padecían alzhéimer. La importancia de la actividad física como herramienta para combatir el deterioro cognitivo ha llevado a un enfoque renovado en la promoción de un estilo de vida activo. Instituciones como el Ministerio de Sanidad han implementado programas para fomentar el ejercicio regular entre la población, promoviendo no solo la salud física, sino también la mental.