El 5 de octubre de 2026, España se prepara para las elecciones con una recaudación tributaria que alcanza niveles máximos. A pesar del crecimiento del PIB, que avanzó un 0,68% en el segundo trimestre de 2026, y de un mercado laboral que ha registrado cifras históricas, la presión sobre los bolsillos de los ciudadanos es evidente. La inflación se acerca al 5%, lo que genera preocupación entre la población, especialmente en lo que respecta a la vivienda, que se ha convertido en la principal inquietud, mencionada por un 37,5% de los encuestados en el último barómetro del CIS.
A nivel personal, la economía es indicada como el principal problema por el 30,1% de los encuestados, mientras que el tema de la vivienda sigue a la zaga con un 27,9%. Además, un 56,2% de los participantes en la encuesta considera que la situación económica del país es mala o muy mala. Esta dicotomía entre los indicadores macroeconómicos y la percepción individual refleja una realidad compleja en el panorama económico español.
El desempleo también ha mostrado una tendencia a la baja, situándose en 9,87%, en comparación con el 13,38% registrado a principios de 2023. En septiembre, la afiliación alcanzó un máximo histórico de 22,48 millones de trabajadores, lo que representa un incremento de aproximadamente 740.000 afiliaciones en un año. Sin embargo, la tasa de desempleo entre los jóvenes sigue siendo preocupante, con un 23,77% entre aquellos menores de 25 años, cifra que, aunque ha mejorado desde el 27,7% de comienzos de 2024, sigue superando la media de la Unión Europea por casi diez puntos.
El crecimiento del empleo en España también se debe en parte al aumento en la afiliación de trabajadores extranjeros, que ha superado los 3,6 millones en septiembre, un aumento notable desde los 3,08 millones del año anterior. Este crecimiento de más de medio millón de afiliados extranjeros en un año es significativo en el contexto de la recuperación laboral del país.
A pesar de estos avances, España aún enfrenta desequilibrios en su economía. Aunque se han reducido algunas disparidades, el desempleo sigue siendo mayor que la media europea. La falta de nuevas cuentas públicas durante los últimos cuatro años agrava la situación, y los desafíos económicos persisten en un contexto donde la vivienda y el costo de vida son cada vez más difíciles para los ciudadanos.
Contexto: En los últimos años, España ha experimentado una recuperación económica tras la crisis provocada por la pandemia de COVID-19. La implementación de políticas económicas y reformas laborales ha contribuido a la creación de empleo y a la reducción del desempleo. Sin embargo, la sostenibilidad de este crecimiento se ve amenazada por la inflación y el alto costo de la vivienda, que continúan afectando la calidad de vida de los españoles. La situación del mercado laboral y la presión inflacionaria serán factores clave a considerar en las elecciones, donde los ciudadanos evaluarán la gestión económica de los partidos en competencia.