El Gobierno alemán ha aprobado un bono de 1.000 euros exento de impuestos para los trabajadores, como parte de un paquete de medidas destinadas a revitalizar la economía del país. Este apoyo, que las empresas podrán ofrecer a sus empleados, busca mitigar el impacto de la inflación. La decisión se tomó durante una reunión de la coalición de Gobierno en la que participaron la CDU, liderada por el canciller Friedrich Merz, y los socialdemócratas del SPD.
Además del bono, el canciller anunció una reducción en los impuestos sobre carburantes, que permitirá bajar el precio de la gasolina en aproximadamente 17 céntimos por litro. Merz confía en que la industria petrolera traspase estos ahorros a los consumidores. La reunión también abordó la necesidad de implementar reformas sanitarias antes de las vacaciones de verano, centrándose en evitar aumentos en las tasas de contribución a la seguridad social.
El vicecanciller y líder del SPD, Lars Klingbeil, reafirmó la responsabilidad conjunta del Gobierno para abordar la crisis económica que persiste desde la pandemia. Este conjunto de medidas, denominado "primavera de las reformas", busca revitalizar una economía que ha enfrentado años de estancamiento.