Un reciente estudio revela que el 62% de los residentes de Nueva York, es decir, cerca de cinco millones de personas, no pueden costear la vida en la ciudad. Este informe, titulado El verdadero costo de la vida, destaca la grave crisis de asequibilidad que afecta a la metrópoli, donde el elevado coste del alquiler, el cuidado infantil y la alimentación son barreras insuperables para muchos.
La situación es especialmente crítica para la población hispana, con un 78% de los afectados, mientras que los residentes blancos son los menos perjudicados. Desde el año 2000 hasta 2020, más de 200.000 neoyorquinos negros han abandonado la ciudad debido a estos altos costes. La población sin hogar también ha aumentado, alcanzando casi 100.000 personas en la ciudad.
El alcalde Zohran Mamdani ha expresado su preocupación, señalando que, a pesar de la considerable riqueza de Nueva York, la tasa de pobreza es el doble de la media nacional y sigue empeorando. La mayor parte de estos residentes dependen de ayudas gubernamentales o créditos para sobrevivir.