El 50,6% de los empresarios en España ha indicado haber enfrentado impagos en el último año, según un estudio reciente de Informa D&B. Este dato proviene de la encuesta titulada Análisis del comportamiento de pago empresarial, que revela que la situación de pago de las pymes sigue siendo crítica, ya que una de cada dos empresas enfrenta demoras en el cobro de sus facturas. A pesar de que se ha observado una disminución de cerca de un punto porcentual en comparación con el año anterior y una reducción de más del 13% desde 2023, cuando el porcentaje alcanzaba el 64%, la cifra sigue siendo alta en comparación con el 43% registrado en 2021.
El estudio indica que, aunque los impagos se mantienen, las microempresas son las más puntuales en el cumplimiento de sus obligaciones de pago. Además, el informe destaca que siete comunidades autónomas logran pagar a tiempo más de la mitad de sus facturas. La encuesta también señala que ha habido una disminución en la cuantía de los pagos atrasados, con nueve de cada diez pymes reportando que estos impagos no superan el 5% de su facturación. En 2025, el 87% de las empresas encuestadas se encontraba en esta situación, lo que indica un cambio positivo.
Se ha producido una variación en las causas que las pymes atribuyen a los impagos. Mientras que el año pasado el 36% de las empresas relacionaba la morosidad con problemas financieros, en 2026 esta razón ha pasado a ser el segundo motivo, afectando al 31% de los encuestados. Ahora, los problemas administrativos son considerados la causa principal, con un 34% de las empresas mencionando este factor. Además, un 23% vincula los retrasos a motivos intencionados, y un 12% a problemas comerciales.
El retraso medio de las empresas españolas en el pasado ejercicio fue de 13,97 días, la cifra más baja desde 2019. Sin embargo, esta demora sigue superando la media europea. Desde 2016, España ha mantenido un retraso que fue igualado en 2018, pero ha estado por encima de la media de la Unión Europea desde 2019. Al finalizar 2025, el retraso medio se situó en 1,69 días por encima de la media europea.
Contexto: En los últimos años, la morosidad ha sido un tema recurrente en el discurso empresarial en España, afectando especialmente a las pequeñas y medianas empresas. La situación económica tras la pandemia de COVID-19 ha exacerbado problemas de liquidez, lo que ha llevado a muchas empresas a lidiar con pagos atrasados. La BCE y otras instituciones han implementado medidas para facilitar el acceso al crédito, pero los desafíos persisten, reflejando la fragilidad de la recuperación económica en el país. La atención en la mejora de la puntualidad en los pagos es crucial para garantizar la sostenibilidad de las pymes, que representan una parte significativa del tejido empresarial español.