La banca europea presenta actualmente una rentabilidad por dividendo que ronda el 6%, complementada con un 3% adicional por recompras de acciones, lo que eleva la remuneración total al accionista hasta aproximadamente un 9% anual. Este atractivo se destaca en un contexto donde muchos inversores buscan ingresos recurrentes, especialmente ante la incertidumbre económica provocada por la guerra en Irán y el aumento de los precios del petróleo.
Un informe de analistas de Deutsche Bank indica que la banca podría alcanzar una rentabilidad sobre el capital tangible (ROTE) del 16% en 2027, superando la media histórica del sector. Esta mejora estructural en el modelo de negocio ha contribuido a restaurar la confianza del mercado en los bancos, entre los que destacan Santander y BBVA.
A pesar de las expectativas de altos retornos, la banca se negocia a un ratio PER de 8,5 veces beneficios, lo que representa una valoración moderada en comparación con otros sectores y las 16 veces del índice Stoxx600. Este equilibrio entre alta rentabilidad y valoraciones accesibles está impulsando el interés de los inversores en el sector bancario europeo.