En los últimos años, la influencia de los fondos de inversión en la economía francesa ha crecido de manera notable, abarcando diversos sectores como la industria, la sanidad, y el ocio. Esta expansión ha generado preocupaciones debido a la escasa regulación que enfrentan, en contraste con la supervisión que reciben los bancos.
Entre los actores más relevantes en este ámbito se encuentran tanto fondos extranjeros como franceses, como EQT, Apollo, KKR, CVC, y CD&R, así como Ardian, PAI y Tikehau. La creciente presencia de estos fondos ha marcado un cambio significativo en la dinámica económica del país, planteando nuevos retos en términos de regulación y supervisión financiera.