Las acciones de Intel experimentaron un notable descenso en el mercado tras la publicación de sus resultados financieros trimestrales. Aunque los ingresos superaron las expectativas, los inversores reaccionaron negativamente a las previsiones poco optimistas para el año 2026.
Los problemas de suministro también fueron señalados como una preocupación, lo que exacerbó la incertidumbre en torno a la empresa. Esta situación refleja la volatilidad actual del sector tecnológico y la cautela de los inversores ante las futuras proyecciones de crecimiento.