Un alto el fuego de dos semanas ha sido acordado entre Estados Unidos e Irán, tras una propuesta presentada por Pakistán. Esta decisión se ha tomado en medio de un entorno de tensiones geopolíticas, ofreciendo un respiro a los mercados.
La apertura segura del estrecho de Ormuz es una condición para el cumplimiento de este acuerdo. Este paso podría influir significativamente en el tráfico de petróleo en la región y en los precios globales, que ya enfrentan incertidumbres.