El IBEX 35 finalizó la jornada del viernes con un incremento del 0,2%, alcanzando los 17.678 puntos. A pesar de esta mejora, el índice cerró la semana con una subida moderada del 0,16%, afectado por la inestabilidad en Wall Street y la tensión geopolítica.
En comparación, el DAX alemán cayó un 0,4% y el CAC francés sufrió una disminución cercana al 1%. Esta semana, las bolsas europeas alcanzaron varios máximos históricos, impulsadas por el optimismo sobre estímulos fiscales y datos de crecimiento económico que han aliviado las preocupaciones geopolíticas.
Wolf von Rotberg, estratega de Bank J Safra Sarasin, sugirió que, gracias al aumento del gasto fiscal en Alemania, las bolsas de la zona euro podrían seguir en ascenso, aunque de forma más lenta. Sin embargo, el panorama geopolítico, con tensiones en Irán y el interés de Estados Unidos por Groenlandia, sigue presente en el horizonte.
Por otro lado, el mercado ha experimentado una rotación de inversiones desde las grandes tecnológicas hacia empresas de menor capitalización, consideradas menos vulnerables a un entorno de alta volatilidad. Este cambio ha sido reflejado en la reciente actividad del mercado, aunque los buenos resultados de TSMC han aportado algo de estabilidad.