La reciente volatilidad en los mercados ha llevado a un aumento significativo en las rentabilidades de la deuda pública, sobre todo en los tramos cortos. Según María Contreras, cogestora del Fondo Santander Renta Fija de Santander Asset Management, los diferenciales periféricos también han experimentado una ampliación notable. Este dinamismo se ha visto influenciado por el conflicto en Oriente Medio, donde la incertidumbre ha marcado la semana.
Tras un ultimátum del presidente Trump sobre el Estrecho de Ormuz, se anunció una ventana de negociación de cinco días que no se concretó, lo que generó cierta mejora momentánea en los mercados. Sin embargo, la situación se complicó de nuevo con el desmentido de Irán y nuevos ataques en la región. En este contexto, la Reserva Federal de Estados Unidos mantiene un enfoque rígido respecto a las condiciones financieras, sin contemplar recortes de tipos hasta 2026.
En Europa, miembros del Banco Central Europeo han subrayado la necesidad de vigilar los efectos secundarios del aumento de precios energéticos, en un entorno donde los riesgos de estanflación son cada vez más evidentes. Se anticipan entre tres y cuatro subidas de tipos en 2026, lo que podría elevar el tipo oficial al rango del 2,75-3%. Mientras tanto, el petróleo sigue siendo un factor crucial para la inflación, con el Brent cotizando por debajo de los 100 dólares, aunque persisten preocupaciones sobre la oferta.