El Banco Central Europeo (BCE) está implementando un nuevo enfoque para los test de estrés que realizará en 2026, centrado en los riesgos geopolíticos que pueden afectar la solvencia bancaria. Las entidades financieras europeas se encuentran en la fase final de preparación, colaborando con firmas de consultoría, para cumplir con los requisitos del BCE. Se anticipa que la metodología definitiva será publicada en breve.
El nuevo modelo de pruebas, denominado "inverso", invertirá el proceso habitual. En lugar de que los supervisores definan escenarios de riesgo, serán los bancos quienes deberán identificar y documentar qué riesgos geopolíticos podrían provocar un impacto negativo en su capital. Este enfoque busca proporcionar una evaluación más detallada de las vulnerabilidades de cada entidad ante posibles choques económicos.
Claudia Buch, responsable del área de Supervisión del BCE, destacó que este método ofrecerá una perspectiva diferente, enfocándose en las debilidades de los modelos de negocio de los bancos. Las entidades deberán examinar su exposición a sectores vulnerables y a infraestructuras que estén en riesgo debido a inestabilidad geopolítica.