La inflación en la eurozona ha alcanzado un 2,5% en marzo, marcando un incremento significativo de seis décimas en solo un mes. Este aumento es el más alto desde enero de 2025 y se atribuye en gran parte a la reciente escalada de precios del petróleo, que se ha revalorizado casi un 55% durante el mismo período, la mayor subida mensual de su historia.
El contexto bélico en Oriente Medio ha generado preocupaciones entre economistas y mercados, que ya anticipan hasta tres incrementos en los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) a lo largo de 2026. A pesar de que la cifra de inflación no es excesivamente elevada en términos históricos, el impacto en los precios de la energía ha sido notable, con una apreciación del 4,9% en este sector.
Este repunte de precios ha llevado a alertas sobre el aumento de los costes de viajes y de paquetes vacacionales en la eurozona. Ulrike Kastens, economista de DWS, advierte que el cierre prolongado del estrecho de Ormuz podría tener repercusiones adicionales en la economía. El BCE, presidido por Christine Lagarde, busca evitar que esta ola de inflación provoque ajustes en la fijación de precios y salarios, manteniendo así una política monetaria expansiva con tipos de depósitos en el 2%.