La banca de inversión ha alcanzado un hito histórico en 2025, reportando ingresos de 660.000 millones de dólares (equivalente a 567.000 millones de euros) y una rentabilidad media sobre recursos propios (ROE) del 15,1%. Esta notable evolución se ha visto impulsada por la recuperación económica posterior a la pandemia, así como por las políticas monetarias más estrictas del Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal de Estados Unidos, que comenzaron en 2022 para controlar la inflación en aumento.
El informe elaborado por Oliver Wyman y Morgan Stanley destaca que el sector de la banca mayorista global podría experimentar un crecimiento aún mayor, con proyecciones que apuntan a ingresos de hasta 850.000 millones de dólares (aproximadamente 730.000 millones de euros) para el año 2030. Este optimismo se basa en la continuación de un periodo favorable iniciado en 2022, aunque también se reconoce que las perspectivas a corto y medio plazo son inciertas, principalmente debido a la evolución de las crisis geopolíticas que podrían afectar la inflación y la previsibilidad de los tipos de interés.
Para ilustrar la posible evolución del sector hacia 2030, los analistas han delineado tres escenarios diferentes. En el escenario más optimista, donde se anticipa una rápida resolución de las tensiones internacionales y una sólida demanda de crédito, los ingresos podrían alcanzar 730.000 millones de euros, lo que representa un incremento de casi el 30% con respecto a 2025, y la rentabilidad ROE podría elevarse al 19,7%.
En el escenario intermedio, que contempla una economía global resiliente y un entorno operativo estable, se proyectan ingresos de 660.000 millones de euros, un 16% más que el año anterior, con un ROE promedio del 17%. Por último, el escenario más pesimista, marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas, contempla unos ingresos de 575.000 millones de euros, alineados con las proyecciones menos optimistas.
A pesar de las variaciones en las proyecciones, el informe concluye que la banca global mayorista se mantiene resiliente. Sin embargo, su rendimiento dependerá de múltiples factores, incluido el estado de la economía, el impacto de la transformación digital y la evolución de los activos digitales, como las criptomonedas y las stablecoins.
Contexto: La banca de inversión ha experimentado un crecimiento significativo desde la recuperación post-pandémica, con instituciones como Banco Santander, JPMorgan y Citi liderando el sector. En este contexto, la adaptación a nuevas tecnologías y la respuesta a factores económicos globales son esenciales para el futuro de la banca en España y el resto del mundo. La capacidad de las entidades para gestionar los riesgos asociados a las crisis geopolíticas y la inflación será determinante para su rentabilidad en los próximos años.