La Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido mantener su tasa de interés en un rango de 3,5% a 3,75% durante su primera reunión del año, en un contexto marcado por tensiones políticas y una investigación penal contra su presidente, Jerome Powell. Esta pausa se produce en un momento crítico, ya que el mandato de Powell finalizará el 15 de mayo y se anticipa que Rick Rieder, de BlackRock, es el candidato principal para asumir el cargo.
La presión de la Casa Blanca para reducir aún más las tasas se suma a la complejidad de la situación. Powell ha defendido la independencia del banco central, advirtiendo sobre las consecuencias de perder credibilidad ante injerencias externas. En los últimos años, la Fed ha enfrentado desafíos significativos, incluyendo un aumento de tasas que llevó los tipos desde niveles cercanos al 0% hasta un máximo de 5,25% a 5,5%, el más alto en más de dos décadas, como parte de su estrategia para combatir la inflación tras la pandemia.
Con una inflación más controlada y un mercado laboral que comienza a mostrar signos de fatiga, la Fed ha empezado a considerar la posibilidad de ajustar sus políticas monetarias. En 2024, la institución ya aplicó tres recortes de 25 puntos básicos en otoño, lo que indica un cambio en el enfoque económico del banco central.