El Banco de España ha revisado sus previsiones económicas para 2026, estimando un crecimiento del 2,3% y una inflación media del 3%, en respuesta a la guerra en Irán. Este conflicto ha impactado negativamente en el PIB, restando cuatro décimas a las proyecciones iniciales, que eran del 2,4%.
El encarecimiento de los precios de la energía, con un aumento del 30% en el petróleo y del 60% en el gas natural, ha sido un factor clave en esta revisión. Aunque las medidas del Gobierno han amortiguado parte del efecto, se estima que el conflicto podría añadir hasta ocho décimas a la inflación, principalmente por los costes en energía y alimentos.
El BCE mantiene los tipos de interés en el 2%, lo que complica aún más el entorno económico. A pesar de este contexto adverso, el organismo presidido por José Luis Escrivá destaca que las acciones gubernamentales han logrado mitigar el impacto, lo que permite una proyección final de crecimiento ligeramente mejor de lo que se esperaba tras el inicio del conflicto.