El colapso de la red ferroviaria en España, tras los accidentes en Adamuz y Gélida a inicios de 2026, ha puesto de manifiesto el deterioro de la alta velocidad en el país. En 2025, Renfe gastó casi 10 millones de euros en transporte alternativo debido a incidencias, específicamente 9.277.815 euros, mientras que el 1,2% de las circulaciones programadas por Renfe Viajeros sufrió alteraciones.
El Gobierno, en respuesta a una solicitud del Grupo Parlamentario Popular en el Senado, aclaró que no puede diferenciar entre autobuses y taxis utilizados para gestionar estas incidencias, ya que comparten una cuenta contable. Esta situación subraya los costes adicionales que generan las alteraciones del servicio, que van más allá de los retrasos y cancelaciones. Este año se prevé un incremento en el gasto por transporte adicional, dado que se están registrando más incidencias en las líneas, tanto dentro como fuera de Andalucía.
En particular, la interrupción en la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, ocasionada por el accidente de Adamuz, llevó a Renfe a implementar un Plan Alternativo de Transporte durante alrededor de cuatro meses. A pesar de que los servicios se están restableciendo progresivamente, la situación sigue siendo crítica, con un 45% de incidencias constantes en varias líneas.