Los centros de datos en Estados Unidos están generando un creciente rechazo, convirtiéndose en un tema candente en el panorama político del país. Estas instalaciones, que son esenciales para el desarrollo de la inteligencia artificial, han perdido popularidad incluso en comparación con infraestructuras como las centrales nucleares. La respuesta de los gobiernos locales es acelerar la burocracia o incluso prohibir su construcción.
En julio, la Cámara de Representantes aprobó la Ley de protección de los consumidores de electricidad, cuyo objetivo es mitigar el impacto de los centros de datos en los precios de la electricidad. El 31 de agosto, Donald Trump intervino en este debate candente, advirtiendo a los republicanos en contiendas reñidas que los opositores a los centros de datos se quedarían "en el pasado y siendo pobres" si se rechazaba esta forma de infraestructura, describiéndola como la "gallina de los huevos de oro".
La creciente oposición hacia estas instalaciones está alterando las dinámicas políticas tradicionales y provocando inquietud entre las empresas tecnológicas y los inversores. A pesar de la resistencia, la evolución de la inteligencia artificial sigue su curso, y no está claro si este descontento detendrá su avance.
El cambio en la percepción política sobre los centros de datos es notable en tres estados: Illinois, Texas y Pensilvania. En 2019, el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, promulgó una ley que incentivaba la construcción de centros de datos, afirmando que eran tan fundamentales para la infraestructura moderna como las carreteras y los colegios. En contraste, en agosto de 2026, Pritzker adoptó una postura opuesta al expresar su preocupación por estos centros.
En Texas, el gobernador Greg Abbott se había jactado el año pasado de que su estado era "el epicentro del desarrollo de la IA", mostrando apoyo a las nuevas instalaciones de Google. Por su parte, el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, también había manifestado su compromiso con la inteligencia artificial, indicando que el estado estaba totalmente alineado con este sector.
Contexto: Este giro en la política sobre los centros de datos refleja una creciente preocupación por el impacto ambiental y económico que estas instalaciones pueden tener. A medida que las elecciones de mitad de mandato se acercan, la presión sobre los líderes políticos para equilibrar el desarrollo tecnológico y las necesidades de sus electores se intensifica. Con el auge de la inteligencia artificial, la situación de los centros de datos en Estados Unidos se prevé como un tema clave en el futuro cercano.