La investigación transnacional OpenLux ha revelado que la Administración Estatal de Divisas de China (SAFE) controla o tiene participación en activos en al menos ocho países europeos. Este descubrimiento destaca una preocupación creciente en la Unión Europea (UE) acerca de la soberanía y el impacto de las inversiones chinas en sectores estratégicos.
En el centro de Bruselas, se encuentran dos edificios significativos que pertenecen en un 50% a sociedades controladas por el banco central de la República Popular China. Uno de estos inmuebles es el Covent Garden Building, que alberga servicios de la Comisión Europea y se eleva casi 100 metros. A diez minutos a pie se sitúa un moderno edificio de cristal que sirve como sede operativa de la Policía Federal belga. Sin embargo, estos edificios no indican su conexión con el capital chino, lo que refleja una falta de transparencia en las inversiones.
La investigación realizada por el consorcio de medios OCCRP, que incluye a infoLibre como medio exclusivo en España, también ha enumerado otros activos estratégicos en los que SAFE tiene participación. Estos incluyen tres grandes parques eólicos en Gales y las tierras altas escocesas, además de un servicio de ferry entre la isla de Wight y la costa inglesa, así como una operadora de fibra óptica y centros de datos en Francia. También hay centros logísticos en Polonia que forman parte de esta red de inversiones.
Las participaciones de SAFE en estos activos varían significativamente. Pueden ir desde un 1% en inversiones minoritarias hasta la propiedad total de ciertos activos. Esta variabilidad en el control ha suscitado inquietudes dentro de la UE, especialmente en el sector energético, donde se está considerando la posibilidad de establecer límites a la inversión china. Alicia García-Herrero, investigadora sénior en el centro de estudios Bruegel y profesora en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong, indicó que la UE está evaluando las implicaciones de la presencia china en sectores que considera estratégicos. Ella subrayó que, a diferencia de la UE, China mantiene su sector energético cerrado a la inversión extranjera, ya que busca evitar dependencias excesivas, como se evidenció en el caso de Alemania con el gas ruso.
El interés de SAFE en el sector energético y otros ámbitos estratégicos se manifiesta en un contexto donde la UE busca fortalecer su soberanía económica y limitar la influencia extranjera. Las decisiones sobre estas inversiones se toman en un momento crítico, donde las dinámicas geopolíticas están cambiando y las naciones europeas están reevaluando sus relaciones comerciales con potencias como China.
Contexto: Las preocupaciones sobre la soberanía económica de Europa han aumentado en los últimos años, especialmente a medida que China ha ampliado su influencia a través de inversiones en infraestructura y energía en varios países europeos. La UE ha estado considerando cómo regular tales inversiones para proteger sus intereses estratégicos. En el caso de España, el Gobierno ha manifestado su intención de reforzar la seguridad en inversiones extranjeras, especialmente en sectores clave que podrían afectar la economía nacional.