Durante un evento de 48 horas en el pabellón 8 de la Fira de Barcelona, la Plaça de la Pau se convirtió en un punto de encuentro para la Global Progressive Mobilisation. Este espacio efímero, adornado con olivos, simboliza una nueva etapa en la colaboración entre las fuerzas de izquierda a nivel mundial.
Frases como “Make love, not fascism” resonaron entre los asistentes, reflejando el espíritu del encuentro. El evento reunió a diversas corrientes progresistas con el objetivo de contrarrestar la creciente organización de la internacional ultraderechista.
Con la participación de múltiples actores de la política y la sociedad civil, se establecieron vínculos destinados a enfrentar los desafíos globales actuales. La cita destaca la importancia de la unidad entre las izquierdas para hacer frente a las amenazas del extremismo.