La dependencia del turismo en las Islas Baleares ha llevado a un impacto significativo en las finanzas públicas de la región. En 2022, el sector turístico generó más de €16.000 millones en ingresos, lo que representa aproximadamente el 15% del PIB balear.
El aumento de visitantes ha impulsado el crecimiento económico, pero también ha expuesto a la economía local a riesgos en caso de crisis en el sector. Las autoridades regionales están evaluando medidas para diversificar la economía y reducir la vulnerabilidad ante fluctuaciones del turismo.
Con cifras de visitantes que superaron los 15 millones en 2022, se hace evidente la necesidad de un enfoque más equilibrado hacia el desarrollo económico. Este enfoque busca garantizar la sostenibilidad y estabilidad de las finanzas públicas en el futuro.