La economía española experimentará un crecimiento del 2,6% este año, según la revisión realizada por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef). Esta cifra es una décima más alta que las estimaciones previas de julio. Para el 2027, se espera que el crecimiento se mantenga en un 2,2%, también con un incremento similar. A pesar de esta tendencia positiva en el corto plazo, Airef advierte sobre un deterioro del déficit público en los próximos años.
El déficit público se prevé que alcance un 2,8% este año y un 2,6% el siguiente, aunque el organismo anticipa un repunte estructural en el futuro. Este empeoramiento del déficit se atribuye a varios factores, incluyendo el aumento del gasto en intereses, los compromisos de defensa con la OTAN, y las obligaciones relacionadas con el envejecimiento de la población, particularmente en lo que respecta a las pensiones.
La inflación también presenta un panorama complicado, con un incremento del 3,6% para este año y un 3% para el próximo, como resultado de las tensiones en los precios de la energía y servicios. A medio y largo plazo, Airef estima que el déficit podría repuntar a partir del 2,8% en virtud de las “presiones estructurales de gasto” que se avecinan.
El impacto fiscal de las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis en Oriente Medio, así como otros problemas imprevistos como las danas y la llegada masiva de inmigrantes en Ceuta, se estima en cerca de 20.000 millones de euros entre este año y el próximo. Para el 2026, se prevé que los recortes de impuestos generen una pérdida de ingresos de 15.800 millones de euros.
En cuanto a la deuda pública, se proyecta que continúe su tendencia a la baja, alcanzando el 99,1% del PIB en 2026 y 97,4% en 2027. Esta proyección refleja una mejora en la sostenibilidad de la deuda, aunque persisten desafíos significativos en el ámbito fiscal.
Contexto: La situación económica de España ha sido influenciada por diversos factores externos e internos en los últimos años. La recuperación post-pandemia y los efectos de la guerra en Ucrania han generado una serie de medidas fiscales, que han resultado en ajustes en las proyecciones económicas. La BCE ha mantenido una política monetaria activa, mientras que el IBEX 35 ha mostrado fluctuaciones en respuesta a estos cambios. El contexto actual es crítico para la planificación fiscal del gobierno, que enfrenta un equilibrio entre el crecimiento económico y la sostenibilidad fiscal a largo plazo.