El accidente ferroviario en Urda ha reavivado serias preocupaciones sobre la gestión de la seguridad en la red ferroviaria española. El 25 de junio de 2024, un tren AVE rebasó una señal de parada en la estación de Cuenca-Fernando Zóbel, lo que llevó a que el sistema ERTMS frenara de emergencia. Sin embargo, a pesar de esta situación crítica, el centro de control de Adif en Albacete permitió que el maquinista reanudara la marcha sin identificar el rebase. Un controlador, dos minutos y medio más tarde, ordenó detener el tren. Afortunadamente, este incidente no causó víctimas.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) analizó este suceso y, en junio de 2025, emitió siete recomendaciones de seguridad, enfocándose principalmente en limitar los márgenes para posibles órdenes erróneas o fallos humanos. De estas recomendaciones, cinco estaban dirigidas a Adif, que ha sido criticada por su falta de respuesta. Dieciséis meses después, tras el accidente en Urda, se ha puesto de relieve que Adif desestimó tres de estas recomendaciones, alegando que no procedían, según documentos accesibles a la prensa.
En su última memoria, publicada en octubre, la CIAF informó que ninguna de las cinco recomendaciones dirigidas a Adif había sido cumplida, manteniéndose todas oficialmente "abiertas". La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) también confirmó que no había habido avances en este sentido. Las recomendaciones incluían la necesidad de estudiar la desconexión del ERTMS nivel 1, que coexistía con el nivel 2, lo que Adif rechazó argumentando problemas de compatibilidad con los trenes. Además, Adif desestimó la propuesta de utilizar enrutadores automáticos en modo ASFA como medida de protección temporal, afirmando que estos son herramientas de gestión de tráfico, no instalaciones de seguridad.
Renfe, la operadora ferroviaria, ha manifestado su desconfianza respecto a las normas de seguridad de Adif. A partir de hoy, implementará un nuevo protocolo que elevará los controles para sus maquinistas, en respuesta a la creciente preocupación sobre la seguridad en el sector tras el accidente de Urda.
Contexto: El accidente de Urda ha sido catalogado como la peor crisis en la historia de Adif, lo que ha llevado a un escrutinio intensificado sobre las prácticas de seguridad en el sistema ferroviario español. La falta de cumplimiento de las recomendaciones de la CIAF pone de relieve la necesidad urgente de reformas en la gestión de la seguridad ferroviaria. Adif, encargado de la infraestructura ferroviaria, y Renfe, responsable de la operación de trenes, enfrentan un desafío significativo para recuperar la confianza del público en un momento crítico, considerando que el sistema ferroviario es fundamental para la movilidad y la economía en España.