El accidente ferroviario en Urda, Toledo, ha resultado en la trágica pérdida de 69 vidas, sumándose así a la tragedia anterior de Adamuz, Córdoba, donde 46 personas fallecieron en enero. Esta situación ha llevado a Óscar Puente a dimitir como ministro de Transportes. Su renuncia fue anunciada el martes, al finalizar una extensa comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados, donde expuso las circunstancias del accidente y las medidas de seguridad que se están implementando.
Poco después del siniestro, Puente decidió dejar su cargo, aunque esperó obtener información de las primeras investigaciones antes de hacerlo. Durante su intervención, enfatizó que no considera que sus decisiones hayan contribuido directamente al accidente, aunque insistió en que esto no equivale a una conclusión de la investigación en curso. Describió su dimisión como una "medida necesaria y positiva", instando a no olvidar a las víctimas del trágico evento.
La dimisión de Puente contrasta con la postura del Gobierno, que había indicado horas antes que su continuidad en el cargo no estaba en discusión. Fuentes gubernamentales habían descartado la posibilidad de su dimisión o un cese por parte del presidente Pedro Sánchez. Sin embargo, la opción de que Puente dejara su puesto ya se había discutido días antes, ya que el ministro había ofrecido su dimisión tras el accidente, aunque el presidente le pidió que permaneciera en su puesto, considerándolo injusto.
En cuanto a las causas del accidente, se encuentran aún bajo investigación. Se ha informado que el sistema LZB, que supervisa automáticamente la circulación de trenes, falló. A las 8:36, el centro de control de Adif autorizó a un AVE a reanudar su marcha, aunque el tren no comenzó a moverse hasta aproximadamente las 8:43. Posteriormente, cinco minutos más tarde, la maquinista de un tren en ruta hacia la misma dirección se vio involucrada en el trágico accidente.
Contexto: A lo largo de este año, el sistema ferroviario español ha enfrentado varios desafíos en términos de seguridad. La tragedia de Adamuz, en enero, ya había suscitado preocupaciones sobre la infraestructura ferroviaria y la gestión del tráfico. El ministro Puente había estado en el cargo desde 2020, período durante el cual se promovieron diversas iniciativas para mejorar la seguridad y modernizar el transporte ferroviario en España. Su renuncia representa una respuesta a la presión pública y política tras estos incidentes fatales.